viernes, enero 20, 2006

EL DESEO DE VIVIR LA MUERTE (primera parte)



Quienes creen que no tenemos conciencia a esta edad, puedo confirmar que en mi primer día, estoy tan concentrado en ELLA, que soy capaz de hablar y escribir en sus manos, sin que ella note mi presencia. Lo hago a través de ondas cerebrales, nervios, cosas por el estilo que no comprendo muy bien, pero hay cosas que no comprendemos y aún así existen. ELLA desconoce mi estancia en este sitio, sin embargo, ya come y bebe por mí.

La he visto triste en los últimos días, un poco desgastada, no se mucho de esas cosas, ni nada de ELLA antes de este día. Comparto con ELLA su tristeza, pienso egoístamente que ELLA se olvidara de darme nombre, un nombre que será de otro y cuando yo crezca será mío, y ELLA ha de nombrarme siempre con el. Viviré feliz, sueño con ELLA aferrada a mi cuerpo, sonriendo y tranquila.

Si me viera una sola vez lo entendería, quiero que sepa de mi, me aferro a su ido y trato de gritarle lo que pienso, de decirle que sólo yo le hago falta para que sea feliz, pero ELLA duerme y no me escucha.

Hoy recorrí errante su cuerpo toda la noche hasta perderme; hoy supe que es mentira creer que el lugar más tibio es el cuerpo de otro, en especial cuando se tiene tan azul el alma.

ELLA es triste, serena pero triste, trato de culparme por su tristeza, pero no puedo, ELLA no me conoce, ELLA no me nombra, ELLA no me ve ni me siente; es probable que mi cuerpo sea quien seque sus lagrimas algún día, quien la espere, quien la abrace; ELLA dejará de sufrir y también por ELLA.

ELLA despierta tan linda como cada día, se abraza a la almohada, mira hacia el techo, se pierde en los recuerdos que no consigo descifrar y se levanta.

Que triste es llover mar adentro y no tener un rió dónde perderse, se dicen las lagrimas que ahoga en su ser; las otras flotan en el aire estrellándose contra su cara y su cuerpo, pero ella las seca en sus manos, siempre tan tierna como la primera vez.

Va hacia el baño, se mira al espejo, se seca nuevamente las lágrimas, los ojos están cada día más hinchados y ELLA sufre cada día más hondo; ELLA nunca se da por vencida; se maquilla las ojeras de siempre, se arregla el cabello y sale a caminar, esperando encontrar un mejor sitio.

El camino se crea en sus pies, las cosas sólo existen ante sus ojos, ELLA es la creadora de su propio mundo; ELLA y las creaciones más maravillosas que ira almacenando en el archivero del tiempo, que habrá de nombrar junto aquellas cosas que querrá olvidar, que creerá haber olvidado; el camino sigue y las hojas caídas la acompañan en sus paso, mientras ELLA camina sin rumbo fijo.

jueves, enero 05, 2006

Confesión de amor...



La mujer florece en el gusano,
carga la cruz de un ángel muerto en unas pinzas.
Se concibe sin fe en la semilla,
como la túnica de un pleamar que dibujará gélida la noche…

¿Quién eres? (pregunto el padre)

Soy sólo el silencio (y el silencio vistió sus oídos)

Lo encarnado de sus fauces se abre,
se devora a si la lengua para no confesar,
entre saliva de mielsangre se declara la lujuria
colonizadora de la gloria en la melcocha de sus frases,
demonio, escupitajo de un sueño…

La tierra vomita a ese muerto (dice el padre)

Los escarabajos adhieren los huesos de la mujer,
el hedor se hilvana en las venas,
una larva moldea lo purulento y le da el nombre del “ser”.
Su voz revienta el oído,
el sonido se derrama sobre la cerilla,
se escapa la musa, la muerta en su hijo,
la muerta en el semen que pintaba su boca,
la santa glorificada en las flemas de Dios.

He mirado gangrenarse tu nombre (decía)
He desterrado tantas veces tus sueños (gritaba)
Cuánta heroína como babosa dejaste en tu camino,
cuántas veces arrastraste tus pasos ante mí…

(La mujer viste el negro odio de su suerte y murmura).
Te consagro al averno
al rincón tibio que dejo la puta.
Te dejo infiltrado en la eyaculación de mi muerte,
y mis recuerdos olvidaran tu nombre…

Que odio tan tibio dejo la daga cuando rasgue mi carne,
que frió quedo mi niño con la cabeza en la punta de aquel filo,
que coagulado destino vive en los dietes de la muerte,
que puta mala suerte tengo de seguir con vida…

Tu que eras la llave de mi vagina,
el dueño del sueño abortivo de esta infecunda tierra,
el pastor de mi útero de salitre,
el vigía de mis ovarios dormidos en la concepción.

¿Qué queda?

Sólo parir los fetos de mis recuerdos,
amamantar los gusanos en el pezón de mi decadencia,
morir, morir por aquel podrido engendro que ensalzo tu verga.

Olvidarme de tu cuerpo que era mi sudario…

¿Qué queda?

Nada, sino soñar con los odios concentrados en los puños,
romper el deseo de tu purulento amor en su leproso tacto.
Que judas fueron tus labios sin carne,
que irónico era amarte con tanta fe…

Siervo decapitado sin una cruz,
fortuna con la suerte apagada de adentro,
dueño del mar de menstruación que termino con mi niñez,
el lodo que convirtió mi piel en arena.
Que tan pisado quedo mi cuerpo con tus huellas de camino,
Cuántos no hicieron pasos para marcar mi vientre…

(Recuenta su vida)

He de morir con tu recuerdo y tú conmigo.
He de encontrar el fin del camino en la claudicación de mis alas.
He de recobrar el retorno de mi horizonte…

He perdido el deseo:
de descarnar a tus sueños,
de tragarme tu lengua,
de anudar tus tripas,
de matarte,
de encontrar el odio al beber tu sangre…

Me he de olvidar de ti en mis recuerdos,
en el vientre que de un golpe que mato el mío…

He de morir contigo mi niño,
angelito sin alas,
aborto de mi salvación…

Elva*

viernes, diciembre 23, 2005

Agricultor de Sueños...


Se afianzan las compuertas del cielo entre nubes,
se cargan de odio y chorrean las primeras lagrimas donde se amamanta la tierra.
Que gris es mirar como ángel la lluvia;
se abren muros al sol para detener sus flechas de alba;
se cierran muros para encender las venas que el negro enciende…

Los girasoles cabeza baja presagian una noche aglutinada en negro,
La tierra tiene miedo de que en su seno no florezca el día;
cuanto miedo tuve yo de no volver a despertar…
Mis parpados cerrados como quien jala una persiana.
Mi boca seca como quien deja al sol un hombre de barro…

Tal vez soy un muerto (dice la muerte)
tal vez he dormido profundamente durante todos los siglos.
He olvidado todo menos el recuerdo…

Sigue lloviendo,
alguien abrió el grifo del cielo y están lloviendo ángeles,
niños recogen un su cabello el dolor del día;
el campo tiembla entres las pajas
el temor anuda el viento en cada una de las hojas
y yo vuelvo a mi niñez…

Recuerdo los días,
los días de la noche,
aquellos eclipses de mi alma
los viejos zapatos de aquellos días que hoy quedo descalzo…

¿Veo, lo ves?
Aquél anciano que no es mi intención que mires,
esta caído como árbol y partido como un rayo de verano
Tiene el rostro de las flores cuando se secan,
el mismo sombrero que ochenta años tallo el campo con un buey.

¿Lo ves?
Yo aún lo miro…
Con la mirada de saltamonte perdida en los maizales,
los talones rotos de camino,
los huaraches reventados de ilusión…

¡No quiero que lo sigas mirando!
a mi me a resultado imposible espantar de sus ojos la mirada;
la mirada es un chanate esperando tragarse los recuerdos,
es el inicio y el fin de mi camino en la memoria,
el enjambre que le dio la miel a mis gripas,
esa memoria es el padre sin hijos que parió mi olvido…

¿Tu si recuerdas?
Espero aún florezcan en tu evocación esos recuerdos…
Hace años lo miramos desde la misma ventana que abrió el prado,
Entretejía sus sueños en mimbre donde se acunaba el viento.
Cuantos gatos fueron sus leños encendidos de garrapatas;
aquellos con la roña de destino y las pulgas de dueño…

Los años han labrado las arrugas del viejo,
¿Cuánta esperanza sembró?
Esperaba que los amigos y las cantinas florecieran en sus magueyes.
Odiaría vivir abrazado a la muerte;
por eso no ha muerto y vive aun en mi memoria…

Las horas muren entre gotas de tiempo,
apalean las ventas y bombardean las hojas.
Que triste es morir ahogado sin un rayo de sol que evapore tu alma;
quisiera la reencarnación sin blasfemia e invocar a mis muertos,
revivir mi niñez y despertar al mesquite donde columpiaba mis sonrisas…

Cuántas pencas nacieron del nopal de mis amores en aquel monte,
siempre verdes y rojas sepultaban mi fe entre sus espinas,
Campesina de alma,
surcadora de sueños en los arados de mi piel…
Que vacía es la vida sin sorgo que recolectar en los bolsillos…

Quiero los pies descalzos de camino con las veredas abiertas en las huellas,
Quiero un sendero que como reloj regrese el tiempo,
Quiero la panza de baúl de lentejas,
El pan de nata y el café de hoya cargando mis desvelos…
He de encontrar mi día con sol de maíz,
surcos que marcar,
lluvias que ahogar en los charcos de mis dedos…

Que triste es soñar cuando caes de la cama,
Que triste es no llover y volver a tronar en el cielo,
Que triste es sólo soñar con lo que no tuve y labrar mis sueños en un seco huerto…


Elva*

miércoles, diciembre 14, 2005

Un ciudadano sin sueños deja de ser hombre...


Qué emana de este vació:
el sentimiento inerte de lo que nunca existió,
una cascada de aire que coagula los huesos,
un andar entre carroñas hasta congelar las ideas…

Que lánguido es el día si el deseo de poder anuda los nervios,
Que vacuos son los ojos con el color apagado,
Que mutismo somos cuando las notas mueren en fauces del sonido,
todo se olvida, el aliento sucumbe y las letras se decapitan para morir solas…

Que cruel es el hambre que duerme en la miseria,
el frió que hila los zapatos desteñidos de los años.
Qué alumbra a un pueblo muerto en las semillas…
Cuánta sequía tuvo este siglo que dejaron de crecer raíces en los padres…

Qué escarlata es pensar, cuando el dolor calcina desde adentro,
qué mirar sin miradas que zurcir a los ojos,
qué esperar de los días apagados en los brazos del tiempo.
Que viejos somos de esperanza y que niños de muerte…

Seguiré las huellas de un descalzo invierno con el frió de cobijo.
Que anémico es gritar y que el silencio esconda las palabras,
Puedo todo, y lo que no ha de morar las noches conmigo,
Puedo ser día de sol con la oscuridad jadeante en las entrañas y no morir jamás…


Elva*

martes, diciembre 06, 2005

Remembraza

Todo camino inicia sus pasos donde los malos recuerdos se olvidan de uno, yo comencé los míos en Durango en una madrugada de Abril, para terminar a un no se en que sitio ni en que momento, pero a este mal paso no quiero darle prisa.

Siempre recordare a mi alma esparcida en los rincones de la ciudad, la recordare con pico y pala escarbando sus pensamientos, hasta caer en el vientre de mi casa que me vio nacer, donde tantas veces he muerto y reencarnado en palabras, porque eso nos salva a todos, a veces el arte es lo único que nos ayuda a nutrir el “ser”.

Los primeros pasos de mis letras fueron a los 5 años, cuando desperada por aprender a escribir juntaba las vocales intentando que dijeran algo, aun recuerdo las palabras de 15 letras que sólo contenían aeiou repetitivamente y sin sentido; y yo siempre quise que dijeran algo.

Escribí a los 8 años mis pensamientos; creía en las cartas sin destino ni alas; uno aprende que este placer por escribir nunca termina, una vez dentro nunca encuentra el camino de regreso, una vez que pisa una letra y un libro se vuelve nuestra vida y uno mismo se encarcela en ella, con la libertad más grande de hacer y deshacer nuestra existencia a través de las palabras.

El arte siempre fue el pulso de mi vida; desdé los 14 años lo busque en la música, donde el canto ha sido hasta la fecha una de mis mejores compañías, sin contar otras disciplinas para las que en mis intentos de ser buena en ellas jamás dieron fruto y nunca encontré el punto que le diera el tiro final a lo que mi alma buscaba.

Hace un año y medio me tope con las clases de literatura, donde encontré la mayor gloria y el martirio más grande de mi vida, uno se da cuenta de lo ignorante que es y termina por avergonzarse de haber desperdiciado tanto tiempo, si antes tenía el placer por la lectura, hoy tengo la obligación más satisfactoria por seguirlo haciendo. Cuanto esfuerzo, y desveladas me costo entender lo que es un poema, cuanta sangre no vacié en mis primeras metáforas y cuanta alma no se entrega en cada verso.

Pensar que odiaba las clases de español, lectura y redacción, y gramática, y fue finalmente donde escribiendo encontré el vertedero de todas mis miserias, glorias y recuerdos. Encontré el espacio donde es tan necesario ser uno mismo y tener también la oportunidad de no ser como se es en realidad; encontré el lugar y el espacio para hacer de el mundo el reflejo de lo que mis ojos miran y sienten, lo que quiero sentir, lo que no conozco y lo que se, podemos tener un mundo de antitesis reflejado en las palabras, un mundo tan real y tan metáforado, quizá nuestra vida es así en realidad, quizá cada poema o cada escrito es un personaje que asumimos, de por si que cada verso es una de las mentiras mas maravillosas que yo conozco, y si es que aun tengo la curiosidad por saber como jugar a Dios en el papel escribir, siempre será mi hogar.

martes, noviembre 22, 2005

El sueño donde el Padre muere...


La muerte es la peor pesadilla y la más factible premonición.

Hoy sufrí tu dolor en cada uno de mis pasos,
te sentí desmoronar como árbol seco entre mis dedos.
Temo que mi vida no sea el mástil que sostenga tus debilidades
que mis sueños no sean el puente de tu eternidad…

En este sueño te mire ahogado en el cigarro y muerto en las entrañas,
te mire sin sol en los ojos y con la piel apagada de calor,
te mire como estrella fugas, chiquito y azul,
con la sonrisa lejos de ser tu dueña y el rostro ausente…

Te soñé muerto y me dolió tanto como nacer,
tanto como la vida me duele.
Me soñé con alma de barro tratando de guardar tu dolor,
y diluirlo en el mar de cada uno de mis pensamientos…

Como sacarte de mi sangre después de que mis entrañas bebieran la tuya,
duele acostumbrarme a perderte cuando no te has ido.
Tenemos tantos miedos atándonos las venas,
que nuestra distancia son kilómetros de reproches…

Siempre me dolió la mano en la niñez, en ausencia de la tuya,
se me extinguieron las mejillas sin tus besos y calor,
si supieras cuanta ausencia tengo de ti en mi memoria,
duele extrañarte cuando los centímetros son muralla para un abrazo…

Cuanta envidia despertó el cigarro ceñido a tus labios,
no quiero recordar de tu silueta tan sólo el cenicero.
Te quiero vivo y verdugo de mis locuras.
Te quiero como respuesta al final de cada uno de mis acertijos…

Duele no ser lo que esperabas y perderte antes de tener que hacerlo,
ojala encontrara tus sueños marinos en cada paso.
Uno te quiere joven lo mismo que viejo, la edad no es olvido,
uno te espera nuevamente padre en cada uno de tus nietos…

No quiero ver tu silla llena de viento,
No quiero guardarte en mi pupila,
Te quiero delante y tras mis pasos como mi camino,
te quiero en los crucigramas y el domingo por la mañana…

Te quiero como luciérnaga encendiendo de noche de mis pesadillas,
te quiero marinero, pescando sueños y construyendo castillos de viento,
te quiero como el ogro y el salvador de mis cuentos,
te quiero y esto duele tanto, que todo lo que no duele no sirve…


Elva*

miércoles, noviembre 16, 2005

Ausencia Necesaria

Tengo que retirarme de este medio por unos días más, lamentablemente y por fortuna, estoy trabajando en los detalles de mi primer libro que saldrá en enero, así que me estoy dando la sufrida de mi vida tratando de componer todos mis poemas para formular algo decente para quien lo lee.

En fin me esta llevando muchisimo tiempo, y me pidieron hacer una remembranza de mi, cosa para lo cual no tengo la más mínima idea de como hacerlo; se agradecen todos lo comentarios de ayuda, porque en verdad los solicito con mucha urgencia, tengo una semana para terminar todo, y justamente en una semana se termina mi semestre en la facultad. Siempre supe que es muy dificil sentarse en dos sillas a la vez, pero una es la obligacion, y otra es el placer por obligarme a hacer lo que me gusta.

Así que nos estaremos leyendo pronto...

Besos y abrazos a todos.

P.D. Aguantenme que si regreso...

Elva*

viernes, noviembre 04, 2005

Grito de la conciencia...


No entiendo las sonrisas fingidas de mis estrellas,
los hilos que dejan enredas las astillas de mis memorias
los colores de los pasos de mis fotografías,
me ahogo en alcohol y me seco en el cigarro, eso es lo más sencillo…
No hay mas vicios que mis recuerdos, más dolor que mis huellas,
más perdón que clamar, que el bautizo a las espinas de mi Dios.
Hoy me quede sin un gramo de constancia,
si un crepúsculo en el agua para darme de beber,
sin un mar con amores y cometas airéales,
sin la lucidez escasa de esperanza entre los manantiales de mis ojos...

Es hora de trabajar con las escarchas de las montañas
cerrar con hielo las heridas y volver como Lázaro a caminar,
dejar que el tiempo desentierre a los muertos y yo pueda vivir…
Nací a los 18 años y ahí mismo encontré la muerte,
en el cadáver insepulto del amor,
donde las fantasías son gritos de pesadillas,
donde los corazones no son más que elixir de los demonios y los aprovechados…

El amor no existe!.
Eso me grita la conciencia,
no es mas que respuesta a un concepto de mercadotecnia
un rojo cielo del azul infierno de los mortales…
Vale la pena el suicidio cuando las letras ya no alimentan las almas,
es mejor guardarse las quejas en los bolsillos,
esperar que agujerados de esperanza uno se vuelva perfecto…

Viviré dama de hierro,
juventud decadente en las callejas,
como gato de humo entre ratones de fango…
No hay más tizne que inhalar que los cigarrillos haciendo aros.
Hay que limpiar el moho del cerebro y comenzar a cantar,
esperar que la estupidez seque las plantas y las huellas florezcan nuevamente.
No quiero más identidad que postales viajeras guardando maletas,
que vahos de bocas aspirando mi ser hasta que me pierda…

Que el ciclo del agua sea mi Dios y yo muera en la evaporación de mis fantasías,
que esta desesperación se muera con la sanguijuela de mi valemadrismo,
que sea catequista de los suicidas y bulimica de la conciencia,
que el mundo se muera para poder vivir yo sola y la soledad sea pasajera como paraguas
que viviendo me muera que para eso he muerto en vida…

Eva se quedo sin Adán y yo sin la sangre de Jesús en las botellas,
sin la primera comunión de mis fantasmas como salvadora de recuerdos,
Sin el castigo ni penitencia por no ser religiosa,
sin pasado ni presente porque el tiempo se quedo sin pila,
sin árboles suficientes para colgar manzanas y serpientes
sin decepciones cárceles de los hombres…
Muerte de los elegidos por el dedo de Dios para que sufran la vida
para que ignoren la muerte eso grita mi conciencia,
racionalistas sin método ni teología…


Elva*

miércoles, octubre 26, 2005

La memoria de segundas madres...


Mi abuela se mece en los olores de la cocina
se mastica en las cemitas y se bebe en la canela con leche,
es la muñeca de mi repisa sin un ojo,
ella se teje y se desteje como las arañas
cuando mi memoria hace ecos mientras la piensa…

Mi abuela era color rosa como el algodón de azúcar,
lista para pintar las mejillas de todos mis hijos de trapo,
es quien ponía el relleno visceral de mis regalos
curadora de heridas de juguetes llenos de muñones…

Tenía por cabellos una cascada de estrellas,
pequeños soldados de plástico rulando cualquier rebelde trueno,
porque había gallos que le cantaban todo el día
cuando el peine no calmaba ninguna pesadilla frente al espejo…

Nunca se sabía vacía, tenía una jauría de hormigas para devorar sus pasteles,
herederos de mieles en sus castillos de lunetas,
nietos por sortijas en los dedos de betún,
el alma de confitura fina con todos dispuestos a probarla…

Era la abuela con la mirada de aguamiel,
la piel de arroz blanco, la sonrisa de sandía y las semillas postizas,
con dos lunas en cada mejilla para alumbrar la marea de nuestras tempestades,
antes de que la fajilla fuera domadora de mis fechorías…

Era la leche de mis devociones,
escapaba bajo su falda pues era el salvavidas de mis castigos
era el motor y el sabor de todas las habladurías,
era la cazadora de oídos con el arco y la flecha de su risa…

Le herede el sabor de las manos y el espejismo en el retrato,
le rasguñe sus sazones pero nunca seré su receta,
tal vez me vuelvo mundial como ella por las curvaturas de su figura,
tal vez se vuelve el cielo, por el azul y rosa de sus costumbres…

La extraño como el otoño a las hojas despidiéndose de los árboles,
como el recoveco de viento que dejo el pasillo con su ausencia,
como el jardín seco de su olor, sus manos no fueron más semillas en mis sueños
cuántos hijos parió la abuela, que sus nietos son mas hijos que los propios,
son dueños de su sangre y retoñan como flores de sus antojos pensando en ella…

Era mis piernas cuando mi gravedad hacia ancla en su cuerpo,
el paracaídas de mis berrinches,
desertora de cadenas alimenticias, golosina de mi pecado terrenal…
se nos fue y me quede sin ser la jodida de sus corajes,
la gorda de su alegría o la alcahueta de sus callejearías,

A dónde se van los muertos que no nos llevan con ellos.
tal vez al poso de los olvidos donde el tiempo apresa,
o al lago de los retratos embonado con fotografías,
tal vez se van al fondo de la pupila que revienta cuando uno los recuerda…

Elva*

lunes, octubre 17, 2005

DESILUSIÓN DE ESCRIBIR


Mi oficio de escritora se fundió en el olvido de los lectores,
pagando la factura de mi ignorancia
con el oscurantismo de mis ideas,
aquel medular deseo de despertar al silencio
murió inoculado en mi lengua
cerrando las compuertas de la esperanza de ser Dios…

La desnutrición de mis palabras carece de traición a las grafías;
hay que mascullar libros con la lengua bifurcada
y vomitar lo que sobra en mis poemas,
encontrar trillones y trillones de estrofas perfectas
para rasguñar a los genios,
encontrar el engranaje perfecto
para dar nuevamente cuerda a mi musa…

Me bautizo culpable
de olvidar trazar esfinges y murallas
ante los pies desnudos de mi conciencia,
de capar las neuronas y recortar los nervios de mi inspiración,
de entregar mis versos al vino
para fermentarme en cualquier poeta…

Mis bolsillos desbocaron mi suerte,
ante los libertinajes,
ante las hojas,
me volví obscena de palabra
y puta de la costumbre,
me volví caníbal de la reflexión y explote en cualquier mar
me volví bruma de silencio
en este hablar quebrado y profundo de mis dedos
ante las olas de los vocablos…

Quiero volverme un sauce
prender fuego a mis partituras entre los brazos,
poner punto final a los gemidos sordos de mis ciencias,
dejar la última trova a la cítara de mis venas.
emparedar la pluma con la tinta seca,
y dejar que letras vivas se mueran…

Hoy dejo mi cuerpo inconcluso
en el empaste de su camino impreso
rimas sin ritmo cardiaco
ni luz incorpórea en las vértebras letradas,
dejo mi camino sin huellas en las hojas húmedas de la infancia,
dejo este mundo que termina cuando la das vuelta al papel
y así como yo muero, muere el poeta…

Elva*

martes, octubre 11, 2005

La complicidad de mi Hoja...


Ya no es mi voz la que te busca en el eco de su andar,
es la hoja quien te extraña entre sus pliegues,
desesperada en el blanco mar de sus pupilas
esperando a que mi pluma le llore tus recuerdos...

No hay más que silencio en esta hoja vestida de un pálido callar,
se ha desnudado ante mis manos reclamando mi perdón;
el continuar de mis puntos suspensivos que la han dejado sin nada,
es como si un punto final le hubiera desgarrado en un borrón el vientre...

La hoja es quien sufre por ti como una virgen abandonada ante el altar,
esperando a ser violada ante la escritura negra de mi pluma,
busca que la mancilles entre mis dedos
esperando a que le derrame el café
y no vuelva a quemarle las esperanzas de volver a dibujarte en ella...

Esta hoja gime por ti pintando tu cuerpo entre sus brazos,
llenando su ser de caricias manchadas,
esta hoja no sabe mas ortografía que la delineada por mis manos,
ni mas correcciones que las almacenadas en mis libros,
y yo no quiero saber de ti...

No soy yo, es la hoja quien te impide desaparecer de mi memoria,
quien te cubre como un sudario
quien te ha enterrado en mi como clavos de mi penitencia en una de mis oraciones,
dándole tu identidad perdida a cada una de mis plegarias...

Mañana me olvidare de ti,
mañana esta hoja tendrá el hedor de tus palabras,
el gusto de tu boca y el color de tu piel entre comillas,
mañana esta hoja gritara con todas sus letras la plegaria para que vuelvas...

Mañana en tu ausencia esta hoja delineara tus ojos,
dibujara tu boca y articulara tus vértebras a su espalda.
mañana mis pensamientos bastardos tendrán tu rostros en su mirada,
mañana esta hoja desnuda también clamara tu nombre...

No soy yo sino esta hoja que pálida ha muerto,
entre sus sueños sin el pulso zigzaguéante de mi desvelar,
partió todos mis versos esta hoja cuajada de errores,
para darle de comer a escondidas a tus noches las sangre de mis poemas...

Todos nos perdemos de vez en cuando en el camino,
no es mi culpa ni de la hoja que se hayan ido las putas musas de tu santuario,
que aquellas bienhechoras te hayan capado la inspiración,
que hoy gracias a ti ni una sombra acaricie el incoloro cuerpo de su alma.

Esta hoja mataría por ti cada uno de mis versos,
reprochándome con signos cada una de mis dudas,
sería capas de cercenar cada uno de mis hijos que nunca tuve,
claros adjetivos que sin tus verbos han perdido la sustancia para seguir vivos.

Tu escribir se apagan entre los bordes de esta hoja,
que acaba por derrochar el resto de mis ideas en su piel,
es una escurrida sabana que cuidaba cada uno de tus sueños,
que descansaba en el dormir del sol mientras la luz moría,
la vida de esta hoja termina donde termina el ultimo renglón de su alma...

Frenética por extrañarte me he aferrado a los espacios de su calma,
hoy decidí tirar esta hoja al mar en una botella para navegar con sus suspiros,
no puedo soportarlo a la hoja y a mi nos has dolido hasta las entrañas
que es imposible dejar de hablar de ti con ella...

Mañana,
mañana... sólo será otro día,
para esperar a que vuelvas a situarte en esta hoja
como parte de ella y mis palabras para rescribir nuestra historia juntos
en una hoja más...

Elva*

miércoles, octubre 05, 2005

Los espejimos en la mirada...


Qué poca falta hace la felicidad que el dolor sobra en las entrañas,
abstraídos como serpientes enfrentándonos al espejo,
abriendo y cerrando la agonía como párpados cuando la pupila aprieta,
vivimos con la retina explotando en el reflejo penoso de la costumbre...

Que tan alejada estaba de mi que ni la piel se pegaba a la carne,
antes era suficiente embonar una sonrisa para hacerme sentir satisfecha,
para que la ceguera atroz de lo inexplicable se convirtiera en palabras,
con cuentas ajustadas a los remordimientos apretando la realidad en la cintura...

Espero que en un abrir y cerrar de ojos mi pulso se apague,
que el andar de mi sangre ahogue los latidos,
que el sonido detenga el aliento y los sueños se mueran en el puño
en una coagulación total de la conciencia humana...

¿Qué vive en el alma cuando las esperanzas están muertas en la mente?
¿Qué tonalidades busca pintar la razón cuando se equivoca?
Sólo queda aquella silla con el aliento muerto entre sus manos,
y aquel vidrio usurpando mi soledad....

Que ganas de conocer todas las lenguas y no decir palabra alguna,
que ganas de entender todas las letras y no tener que escribir jamás,
que ganas de tener los pasos a mis pies y no tener el pretexto de pintar ningún camino,
que ganas de desangrar recuerdos entre los millones de kilómetros de mis huellas digitales.

Las respuestas las da el silencio espasmódico que derrumba la memoria,
la desesperación se arrastra en los rumores del viento bajo las puertas.
los rayos arrancan lagrimas a la oscuridad,
grita mi agonía callando el orgullo, vaciando mi alma en la fortuna certera de perderme
no hay más milagros ni bendiciones que las que el espejismo traduce falacias...

domingo, octubre 02, 2005

Gritos al Amanecer...


El ultimo grito de mi pecho hacia el alba,
el ultimo latido de mi fe sin Padre,
una fortuna eclesiástica sin herederos a mi corona de espinas,
sin hermanos en el rosario para encender las velas de una plegaria...

Sin muertos escurriéndose en mi memoria,
con lagrimas de hielo aferrándose a los ojos hasta que el puño prensa la idea,
un terremoto en los dedos derribando las atalayas de mi niñez,
sosteniendo en una ostia a este mundo de azúcar ácida...

Si pudiera recortar las huellas de mi pies el dolor cesaría,
y desprender de mi lengua todas las blasfemias de mi alma,
los excesos de mis vicios derribarían los ángeles de mis retratos,
explotando mis ojos después de desencarnar la mirada...

Grito y la vida se resbala por mi garganta,
abriré el telón apagando los aplausos en esta obra celestial del infierno,
donde el viento recorre como vigía las butacas,
sosteniendo al silencio entre los dedos y llevando a los pies la oscuridad...

Es mejor regresar al infierno de mi cama entre los volcanes de mis soledad,
donde los claros del colchón dan de beber esperanza cuando la oscuridad aprieta,
viviendo crucificada a la cabecera canonizando mis palabras,
con clavos en la conciencia como censuradores del perdón de mis pecados...

Elva*

martes, septiembre 27, 2005

Un salto desde la soledad...


Religiosa del puente de la nada,
pecadora de hechos tangibles en los calendarios,
pecadora como el desierto henchido en las olas de la muerte,
espantapájaro de mentiras ahuyentando las banalidades...

Sin verdades megalómanas en las esperanzas de encontrar al Cristo en los bolsillos,
sin Narciso en los espejos que dibuja el alma,
sin ego en el café de mis ojos como resurrección omnipotente,
donde las cicatrices más cóncavas se guardan en las penitencias...

Soy traicionera en los péndulos de la nostalgia,
uno va y viene sobre la censura de los puntos suspensivos.
No importa si es de día o de noche,
el derroche de dolor se cae de las botellas...

No importa que la oscuridad se duerma en la mañana,
un Lunes siempre será amargo...
En esta corbata de amargura que asfixia ahogando mis palabras,
amarga como la noche que envuelve, amarga como el negro dolor de la conciencia.

Condenada a la discriminación racial de mis neuronas,
con descargas eléctricas comandando las sensaciones de mi alma,
uno no se detiene en el andar de ninguna huella por donde el camino vaga, uno sigue aunque las ideas estrangulen poco a poco la razón...


Elva*

miércoles, septiembre 21, 2005

Bendiciones de la creación


Uno espera que las ideas le exploten en la memoria,
como si Dios nos hubiera dado la facultad de crear algo y no sólo poder transformar la materia,
somos los vástagos benefactores de la perdición de los relicarios,
en la inseguridad de una rutina máquinisista que se nos impregna hasta el tuétano de mentiras...

Para no morir descalcificados nos alimentamos de en ese estallar de remordimientos,
de la bomba nuclear que explota en el alma cuando la inconformidad aprieta las tripas,
de la idea que eyacula pensamientos cobardes que prefieren masacrar los sueños,
que prefieren dormir con los ojos cerrados que ir babeando las realidad con el hambre del “ser”...

No voy rápido ni en calma,
voy con los bolsillos llenos de tiempo como limitante de mi existencia,
dejare de existir mientras mi recuerdo se escurra en las manecillas de otras muñecas,
deteniendo el reloj, de aquellas caretas que provocaban que los justos nazcan entre los muertos...

Los saludos se devengan en las apariencias,
todo era más fácil antes de tener que cargar y abonar los valores a las tentaciones.
No es tan fácil evadir los impuestos que pagamos por las calumnias,
que nos tenemos que volver hijos pródigos de los lavaderos de cualquier vecindario...

La palabra moral se desgasto del diccionario,
la lealtad se quedo en las armaduras que jamás vistieron nuestras palabras,
habrá que buscar sinónimos para esos conceptos errantes en el camino de la verdad,
aunque en realidad uno siempre sabe que eso es mentira y jamás existieron las casualidades...

Vivo encerrada en el grito ahogado de mis entrañas,

que nunca han podido dejar de hablar porque hay voces que van mas allá del sonido...

Elva*

jueves, septiembre 15, 2005

Naufragos de la Memoria...


Podría faltarme el aliento del mar en la ultima bocanada de aire,
dejado los vicios en el intento suicida del plagio de mis memorias.
Nada más efímero que la sonrisa estrellada en los labios alumbrando el camino hacia ellos,
aunque hay besos que brotan de las bocas como los gusanos de las manzanas.

Se que con una matriz menos practica llegaría a tener los hijos que necesito,
una constelación de buitres tragándose mis esperanzas,
una jauría de truenos explotando la lluvia sobre las cortinas del cielo,
un montón de soldado de papel escribiendo la guerra entre mis cuadernos...

Decidí arrancarme las huellas digitales dejando mi identidad amarrada al pasado,
despintando el camino para ir borrando los limites de la distancia,
hundiendo los puentes que separan mi cielo de tu infierno
para llenar los agujeros que dejo la vida en los dedos entre espinas enterradas...

Alícuotamente adherida a la concavidad de tu espalda en la ausencia de los sentidos,
entre auriculares de luz encendiendo el sonido entre sus fauces
retumbando en silencios que van perforando cada una de mis neuronas dementes.
He quedado con la mirada sorda y el pulso encendido de remordimientos...

Ya no crecen las teorías de las especies como la tierra en los jardines y nos volvemos papel carbón,
no hay novedades en la rutina inmediata de este apagado futuro,
¿Que emancipar en los suelos paridos con las distancias entre santos muertos?
La tierra de nadie entre todos y los demás, llenando el grial con las mentiras en la sangre...

Hay focos que se apagan para encender la razón en la oscuridad de las ideas,
temores amoratados en las costumbres guardando demonios en cajas bajo la cama,
entre el estimulo del papel y la corrosiva secuencia de las preguntas,
entre empirismos innatos, errantes de las casualidades que se van enredando en las tripas la evocación...

No es suficiente llenar a gotas la fe de mi egocentrismo arrancándome el rostro del espejo,
podré quedarme traspapelada en las definiciones de mis dudas
resbalando por la hoja entre los apuntes de mi recuerdo en el instante en que el tiempo comienza,
enmarcada en los azahares de la fantasía levantando el vuelo de todos mis lamentos,
muriendo con el saldo a favor en las ausencias...


Elva*

martes, septiembre 06, 2005

De amores y distancias...


Encerrada en ti, en el límite que bordeaba tu recuerdo,
con un camino abierto y los ojos cerrados para ir agrietando la distancia,
conservando instantes donde no se escribe con los vacíos del pecho sobre las manos,
con ausencias de ti en la mirada, tus sabores en mi piel como parte de mis sentidos...

Incrustándote poco a poco en mi memoria, como las estrellas en el alfiletero de la noche
encajando tus huellas en mis dedos, haciéndome parte de tus cicatrices en mi piel;
sigo siendo tu cuerpo sin ganas de olvidarme de pisar tu sombra en cada paso,
siendo siempre tuya en la mentira versada de que no te tengo...

Dormir se ha vuelto una necesidad caduca en las ausencias,
llenando huecos en las sabanas con las arrugas de cada paso rutinario,
con almohadas de silencio en la soledad del vientre de la alcoba,
cuando las caricias descansaban lejos de tu tacto, porque la distancia no es inversa a las palabras.

Hoy estas lejos del alcance de la mano de mi voz encarnada a tu aliento,
como parte de los azares incinerando la casualidad en los planes del destino
encerrados en esta jaula de papel alambradas entre faltas de ortografía,
en la bendita ignorancia de la felicidad tratando de enfrentar tu futuro en mi pasado como el limite de tu tiempo...

Enredándote como estambre de púas de recuerdos en un camino de regreso a casa,
reajustándome los deseos en la cintura y cimbrando tu figura en mis caderas.
Te extraño en el tiempo de los segundos que nos separan entre las manecillas de mi muñeca.
errabunda fuera de las fauces de tus antojos, extinta en el papel carbón de las repeticiones.

Hoy vuelvo a la pausa de tu ausencia encontrando tu sombra bajo la cama,
el sabor de tus labios incrustado en la tasa de café como presagio de beberte nuevamente.
Con tus dedos agotados en el cenicero hasta la ultima colilla,
todo es tan lleno de silencio en el vacuo amanecer a los brazos mismos del recuerdo...
Elva*

viernes, septiembre 02, 2005

Sin ti en ti...


Nunca me sentí más lejos de ti como hoy a tu lado, ni más exacta y atinada como en esta incertidumbre
te sumergías entre las aguas de noche como mi pensamiento.
Espero mueran los demonios de tus ojos y la niebla de tu cabello,
no puedo seguir viviendo sola entre tus palabras como si fuera tu diario,

Puedo describirte con labios de sal pues como babosa me derrito con tu saliva,
puedo perderme entre bosques de piernas y volar con tus brazos,
consumirme en los cigarrillos que duermen en tu cerebro y las pastillas de tu lengua,
sólo tú provocas la explosión de mi cuerpo sobre tu carne.

Puedes sentir de mi sangre cualquier nota,
cualquier estruendo de mi silencio,
cualquier compás de mis gemidos recorriendo con sus manos cada pedazo de tu piel.
mi cuerpo sería manzana y escurrida en ti, veneno celestial .

Vivo dormida en las faldas de la madrugada,
por ti me vuelvo sirena traga humanos
dejo libre mi voz para volverme alas de un demonio angelical,
nada sería mas promiscuo que mi lengua catando tus pecados.

Aletargas las olas de la cama y descansas como espuma en arenas de mi piel.
yo en mi desesperación de tragar tus palabras reventaría como relámpago la noche,
sólo para llegar a ti y ser suspiro que te regrese el aliento,estallar las ruinas que nos separan como espinas entre distancia.

martes, agosto 30, 2005

Dónde va la esperanza...


Este mundo me sabe tan cuadrado que las esquinas se clavan en el paladar,
viviendo como heredera de la cruz de un mártir sin fieles y sin camino,
tratando de esparcir mi alma entre las pizcas de pan que se atoraron en mi garganta,
con unas anginas apagadas y con la noche apretada entre las piernas...

No queda nada en mis entrañas, gemir se ha vuelto el silencio de los relicarios,
nada es bastante, ni el eterno tic tac del mundo durmiendo en las fotografías,
ni aquellos rayos purificando el negro cielo entre las biblias,
ni la lluvia alimentando al mar hasta que los sueños se estrellen contra las piedras...

El mundo gira como si el arca de Noe fuera motivo de comercio y temblara por mercadotecnia,
para poder activar a Dios entre las cruces de los pechos y los pecados bajo la falda.
No puedo culpar al fuego de que las cicatrices de mi infancia brotaran en los santos de la repisa,
que aquellos verdugos moralista me caparan los sueños en la castidad del árbol genealógico,
de que la más puta de las costumbres se volviera el mas bendito sacramento,
todos nos jodimos el alma entre el pecado que se volvió un edén de los infiernos...

Viajamos almas en penas sin más demonios en las bolsas, con un puñado de espejos reflejando ideas,
apagando las llamas de las velas de cumpleaños, cada paso era uno menos del camino,
da pavor ir perdiendo los años entre aspiraciones del humo ajeno y vasos amedrentados
como si creyéramos que el alcohol se toma sin quemar la conciencia desde las entrañas hasta la razón...

Hoy callo el diluvió sobre la mesa y yo sin una tasa de café en la memoria,
hoy llueve y yo sin agua suficiente para lavar pecados, tanto como para secar el sol sobre los puños;
si tan sólo una estrella cayera y electrocutara en una chispa mi razón,
y yo dejara de ser, lo suficiente para arrancarme la sombra y quitar herraduras que predestinan mis huellas.

Ya ni el amor es bastante para quitarle el amargo a los labios y el verde a los recuerdos
o el púrpura a la pausa que emitía el clic que determinaba el andar errante del reloj sobre los tiempos,
ese reloj siempre lejano y tan presente en cada segundo en mi muñeca,
sometiéndome a los caminos de su andar y a mi muerte detrás de la cortina de su pasado...

Ojalá pudiera exigir la devolución de mi dolor en cada una de mis cicatrices,
entre actos como protagonista de mi utopía racionalista extirpando el empirismo de mis sabanas,
soy demasiado metódica como para dejarle el resto a los azares,
y la fortuna de mi casualidad a mi mala suerte porque el santo nunca escucha pero siempre le compone...

Ojalá pudiera extirparme las letras de mis ojos y los sonidos de la boca para alimentarme de esperanzas,
tengo un suicidio asegurado entre los filos de la hoja y el calor de la tinta desnudando al alma,
entre solapas de piel y la devoción a la costumbre como sacristanes de sal ante las olas.

No falta nada excepto la virginidad expuesta ante el pecado como elixir de los dioses,
como un veneno celestial de cualquier iglesia mordiendo a las hijas de sus demonios,
tiñendo la fe en la frente, ardiendo el miedo en los párpados cerrando los ojos con la cruz en la boca
mientras la razón se ahoga en el amen de nuestro pasado que jamás vivimos nosotros.

Puedo ser atea por coincidencia y alabar el son de mis creaciones,
ser egocéntrica desde la punta del pie hasta la ursuela,
tener miedo de mi misericordia caduca del narcisismo de cada una de mis palabras venenosa de extremo a extremo buscando cambiar de piel a las Evas sin Adán de mi historia.


Elva*

viernes, agosto 26, 2005

Dónde queda el recuerdo...


Debes estar en el espacio de este cuaderno y trataré de encontrarte
aunque me beba las noches y me vuelva su café,
aunque me quede sin alma en la extirpación de mi sangre en las raíces de mi piel,
y el alcohol sea quien me beba la facultad de ser un Dios cuando te escribo.

Tú eres ese hombre que ame y ahora arrastra la tristeza entre las piernas,
se mete en mi cama cuando no estoy rescrita en mi lecho,
me recibes dibujando mi cuerpo con la distancia,
me besa con el silencio, haciéndome el amor con la neblina entre sabanas.

Ojalá pudieras probar como yo esta oscuridad, recordando la canción que sabe a lujuria,
llegaste un lunes que borre de mi alma y dentro de en un jueves que llovían sueños.
Tú, en aquella cruz donde te encontré como mi iglesia en el sacristán de mi rosario,
empapado en los deseos que mi cama escurre por ti.

Si estuvieras aquí me presentaría desnuda ante tu mirada
hoy que no cargué los ojos ni los labios ni las caderas, hoy que me quite la piel y vacíe la sangre
hoy que derrame mis viseras y nervios, colgué el esqueleto en el ropero y guarde mi razón en un cajón.
Hoy te ofrezco el más allá de mi cuerpo, esta alma que se destiñe como entre sonetos de mar.

No hay que vivir por vivir cuando no se espera nada del destino,
es como flotar sobre el tiempo en esta muerte en vida como parte del purgatorio.
Hoy decidí enamorarme del silencio, la soledad, el fuego, la locura,
del antes después de mañana que no llega y las ganas de no ir a la realidad porque eso es bastante.

Así que no vuelvo a sufrir por ningún amor que no sea el tuyo,
me vuelvo masoquista enamorada del sufrimiento.
de esas astillas que jamás logra uno sacarse del corazón

decidida a vivir en este mundo que se reinicia sobre el lienzo y se plasma sobre el papel...

Elva*