El espacio vacío me llena de el,
empapa estos muros de silencios,
de voces, de historias y de rostros que escurren,
todo llueve en esta pared,
como recordatorio de mi silencio ahogado.
La soledad es una muralla
un túnel por el que cruzo,
estoy en esta espiral que se cierra,
dando vueltas en este torbellino.
Siento que todo pasa,
giro en el mismo sitio,
Con la misma fuerza que ayer,
con la misma locura envolvente,
oscurece y todo lo que brota en mi alma se seca.
Las ideas fueron pájaros colgados en mi ventana,
diminutas estrellas que se arrojaron del cielo.
Me envuelvo en esta neblina y me hecho a volar.
Me gusta creer en las cometas y en ese vaivén de llevar al viento en la mano.
Estas noches se vuelven más largas o más noches,
Estoy sin tangos, sin saltamontes y sin la posibilidad de encontrar un camino,
estoy esperando por un par de alas para volar.
Espero en este jardín y tiro mis sueños,
Ojala florezcan rayos y estrellas,
Y del cielo caigan las hojas que nos arrojo el sol.
Todo en mí está seco,
mis pies se desmoronan en cada huella,
mi boca vacía marchita,
mis besos no son el rocío que moja.
Cuántos filos cortaron mis venas,
y en cada hilo degollaba a la suerte,
de sentir, de ser, de existir.
He de seguir soñando o morir,
esta oscuridad es mi sabana,
o la luz de mis velas.
Será que mi alma siempre fue tan oscura,
o transparente la noche que la alumbraba.
Elva*